domingo, 19 de marzo de 2017

NUEVA NOVELA

Próximante...
Nueva novela.

Su título, Postales coloreadas.
Editorial Contraseña.

Aunque creo que los libros no tienen edad, este no es un libro infantil, y tampoco va a salir dentro de una colección de Literatura Infantil y Juvenil.

Habla de mujeres que fueron niñas, pero no tuvieron una infancia con muñecas.
Habla de postales que alguien escribía y firmaba por ellas, porque ellas no sabían esribir.

Tal vez alguna de aquellas postales fuera tragada por este león, que tan fascinada me tenía de pequeña, en el edificio de Correos de Zaragoza. Todavía está ahí. Apenas nadie lo alimenta ya con cartas de papel y con postales de cartón. Pero nos recuerda que hubo un tiempo en el que...

Postales coloreadas habla de la vida, eso por lo que pasamos todos los días.

Sin más.

domingo, 12 de febrero de 2017

Entre los recomendados de la FUNDACIÓN CUATROGATOS

Me gusta mucho comunicaros que mi novela, EL SECRETO DEL ESPEJO, publicada el año pasado por Anaya Infantil y Juvenil, con cubierta de David Guirao, es uno de los libros recomendados este año por la FUNDACIÓN CUATROGATOS, de Miami, Estados Unidos.


Todos los años se eligen y recomiendan libros ganadores, finalistas y recomendados, de entre los títulos publicados en lengua española en todo el mundo. El año pasado tuve el honor de formar parte de la lista con EL SECRETO DEL GALEÓN, y este año con la segunda parte de la que, de momento, va a ser una trilogía.

Muchas gracias a la FUNDACIÓN GUATROGATOS por su ímprobo trabajo de lectura y reflexión sobre tantos libros publicados en Latinoamérica y en España.
Y sobre todo, gracias por seguir apostando por la LITERATURA para niños y jóvenes.

viernes, 28 de octubre de 2016

DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO CERVANTES CHICO 2016



                                                         Foto de Paloma González Rubio


Mi discurso de aceptación del PREMIO CERVANTES CHICO 2016 en Alcalá de Henares, el 20 de octubre.





Autoridades, miembros del jurado, premiados de este y de otros años, colegas, amigos, señoras y señores, niños, niñas, buenos días. Y digo buenos días en mi nombre y en el Miguel de Cervantes, cuyo nombre y cuya obra honramos aquí por encima de todo y de todos, en el teatro que lleva su nombre, en la ciudad que lo vio nacer. Buenos días a la palabra. Buenos días a la literatura sin adjetivos. Pues literatura es algo que no tiene edad, porque las palabras no envejecen, ni los cuentos, ni las historias. Y esos cuentos que nos leyeron cuando aún no teníamos la capacidad de distinguir las letras, son los mismos que leemos o escribimos cuando somos adultos, jóvenes, o ancianos. 

Porque los escritores y los lectores SIEMPRE creamos las mismas historias a través de los SIGLOS de la Historia, y a través de los AÑOS de  nuestra vida. Creamos historias que hablan de nosotros mismos: de nuestras alegrías, de nuestras tristezas, de nuestros amores, de nuestros desamores. De nuestra melancolía, de nuestra felicidad. Por eso nos gusta leer. Y escribir. Porque al hacerlo, nos unimos a lo más íntimo del resto de la humanidad. Aquello que tenemos todos  en común. Aquello que es universal. Aquello que todos somos capaces de sentir, y a veces, no siempre, de expresar. 

Los escritores y los lectores somos MAGOS. Sí, sí. Habéis oído bien. Hacemos magia con las palabras. Una magia que, con el debido respeto a los prestidigitadores, tiene mucho más mérito que sacar un conejo de una chistera. Que lo tiene, eh, yo no se lo quito. Pero al fin y al cabo, el prestidigitador lo que hace es sacar algo de donde está. ¿Y los escritores? ¿Y los lectores? Hacemos algo mucho más mágico y fascinante: porque leemos letras, signos arbitrarios, diferentes a través de siglos y de culturas. Los leemos y cada uno de nosotros crea, en su individual imaginación un mundo diferente. Si yo os contara la historia de Romeo y Julieta, esos dos  enamorados de los que escribió Shakespeare, cada uno de nosotros se imaginaría a Julieta con un color de pelo, de ojos, de vestido, diferente. Porque las palabras tienen ese maravilloso don: hacen que cada lector las viva de una manera diferente. Y cree en su imaginación, lo más íntimo y secreto que tenemos, algo también distinto.

Y al hacerlo, va creando aquí dentro, en la cabeza, la capacidad de imaginar, de pensar. Por tanto, va creando la posibilidad de tener pensamiento propio, crítico, reflexivo. Para no creerse lo que le digan los demás, y así poder ser LIBRES. La lectura nos hace libres. No sé si mejores o peores, pero libres porque nos abre ventanas al mundo exterior, ese que ahí fuera, y que es casi infinito. Y al mundo interior: ese que tenemos aquí dentro y que es tan infinito como nosotros queramos. 

Como don Quijote. Aquel Alonso Quijano que había leído mucho. Tanto como Cervantes, no olvidemos a su creador. Ambos habían leído mucho. Y don Quijote, NO OS CREÁIS,  no se había vuelto loco de tanto leer. No. Igual que Cervantes, que tampoco estaba nada loco. Tenía la cabeza muy bien amueblada. Don Quijote ha leído tanto que su mundo se ha hecho mucho más grande que su casa en un lugar de La Mancha, de cuyo nombre nadie se acuerda. Su mundo es el universo entero. Por eso quiere ser un personaje como los de las novelas que ha leído. Quiere ser un caballero de novela. Enamorado, compasivo, aventurero. Bueno. Quiere ser un hombre bueno. No consigue ser caballero, y tampoco tiene éxito en el amor. Pero sí que consigue ser un hombre bueno, y sí que consigue ser un personaje de novela. Cervantes, el mago Cervantes, lo ha convertido en el personaje más universal de la literatura. ¿Y por qué? ¿Porque estaba loco? No. Don Quijote es universal porque don Quijote somos todos. Tú, yo, ese señor de ahí, ese otro que lleva traje y corbata, esa señora tan elegante de ahí detrás. Las señoras que han limpiado el suelo de la sala en la que estamos. Todos somos don Quijote, porque todos queremos hacer de nuestra vida algo especial. Esa fue la enseñanza más hermosa que nos enseñó don Miguel de Cervantes. 

Esa, y que la palabra es el don más importante que nos ha sido concedido. Un don que alimenta al pensamiento, y que se alimenta de literatura, de teatro, de música, de poesía, de filosofía, de cine, de CULTURA. Eso que algunos piensan que no sirven para nada, porque no ven más allá de sus muy pequeñas narices. Todas las lámparas de la CULTURA, de la SABIDURÍA,  son las columnas en las que se asienta el ser humano. Y así lo ha hecho a lo largo de los siglos de la Historia con mayúscula. No alimentar la cultura en todas sus variantes es “pan para hoy, y hambre para mañana”, por usar un refrán, de los que tanto le gustaban a Sancho Panza. Eso lo supo bien Cervantes. Y don Quijote, que se alimentó de cultura para poder amar y seguir amando, a su inexistente Dulcinea, a las gentes con las que se encontraba en su camino, pero sobre todo, a la palabra, siempre creadora, sanadora y dadora de vida. 

Muchas gracias a lectores, libreros, comerciales, editores. Todos los que hacen y han hecho posible que hoy estemos aquí. Gracias especialmente a Pablo Cruz, editor de Anaya Infantil y Juvenil, que fue la primera persona que creyó en mi primera novela, y su “sí” significó el comienzo de este camino.

Muchas gracias a los miembros del jurado por haber pensado que mis humildes novelas son merecedoras de este premio a la palabra creadora, que lleva el nombre de Cervantes. Es un honor inmenso para un escritor recibir este premio. Aquí, en este Teatro Salón Cervantes en el que tantas veces me senté para asistir a espléndidas representaciones. En esta calle, tan cercana a la casa en la que nació don Miguel. En esta ciudad, en la que viví dieciséis años, en la que me casé frente al catafalco de Cisneros, en la capilla de la Universidad. En Alcalá de Henares, donde di clase a quizás más de mil jóvenes que ahora están trabajando por el mundo. En Alcalá, mi casa, en  la que guardo muy queridos amigos. Y amigas. Para mí, recibir este premio en Alcalá de Henares, donde además escribí mis primeros libros, tiene mucho de esa magia maravillosa, y muchas veces inesperada, que nos da la fuerza creadora e inspiradora de la palabra. 

Por ella, por la palabra, por todos ustedes que hacen posible este premio en el que se  honra a un escritor, a maestros, a padres, a alumnos, a toda una comunidad educativa y CULTURAL, y que es el barco que TODOS compartimos, MUCHAS GRACIAS de todo corazón, y con toda mi emoción, que les aseguro que es MUCHÍSIMA. 

Muy BUENOS DÍAS a todos. 

 También lo leí el día 26 de octubre, en la presentación de mi nueva novelita, El secreto del espejo, en el Museo de Zaragoza. 

 Editado por Anaya Infantil y Juvenil, y con ilustraciones de David Guirao.

                
En la foto, de Ana Labaila, con David Guirao, Pablo Cruz y Pepe Trívez.
Con el mismo vestido que en la entrega del premio. ¿Por qué? Porque formaba parte de la dedicatoria del Cervantes Chico a Zaragoza. A los presentes, y a los ausentes: sobre todo a los que fueron llamados por los dioses en los últimos meses, y que estuvieron aunque no estaban...

domingo, 23 de octubre de 2016

ENTREGA DEL PREMIO CERVANTES CHICO 2016


 El pasado día 20 tuvo lugar la entrega del PREMIO CERVANTES CHICO 2016.

Fue en Alcalá de Henares, ciudad en la que viví durante dieciséis años.
Ciudad natal de Cervantes.
En el Teatro que lleva su nombre, y en el que tantas veces asistí a representaciones, a conciertos, incluso a óperas...

Volver a la que fue mi casa durante tanto tiempo, y de esta manera tan especial, ha sido entrañable, y sobre todo, muy emocionante.



El Premio Cervantes Chico no es solo un premio a un escritor de Literatura Infantil y Juvenil.

Se premia también a maestros, padres, y alumnos por sus labores de fomento de la lectura, y por sus aptitudes de solidaridad y de superación.

Es una fiesta de la palabra, y de muchas cosas más.

Y yo me siento muy privilegiada por haber formado parte de esa fiesta.
Una fiesta que, además,  lleva el nombre de Cervantes.

No se puede pedir más.
Muchísimas gracias a todos los que han hecho posible que yo estuviera allí.


En las fotos, de Dream Alcalá, con el Alcalde la ciudad, don Javier Rodríguez.

miércoles, 12 de octubre de 2016

PRESENTACIÓN DEL PREMIO CERVANTES CHICO 2016


Nunca pensé que me vería yo en un Salón de Plenos, delante de la foto del rey, posando para los fotógrafos. Pero la vida tiene estas cosas. Y otras muchas más.
Y ahí estoy, en el Ayuntamiento de la que fue mi ciudad durante 16 años, por cuya puerta pasé tantas veces, y donde solo entré una vez para pagar o dar de alta o de bajo algo referente a mi casa, algo que consigo recordar.

Entré en una oficina de la planta baja, claro. No en la zona noble donde, además se guardan viejos retratos de reyes, y reinas, e importantes joyas bibliográficas.

Pues nada, ahí estoy, vigilada por don Felipe, en una suerte de juego de espejos del que mira a los demás, cámaras incluidas, sin sospechar que alguien la mira desde un retrato.
Retrato dentro del retrato.

Verde sobre fondo rojo.
¿Y qué quieren que les diga? Pues que disfruté de este momentico de vanidad de alfombra roja.

Esto ocurrió el día 6 de octubre en la presentación del Premio Cervantes Chico, en el Ayutamiento de Alcalá de Henares.
La entrega del Premio, la semana que viene.

lunes, 5 de septiembre de 2016

EL SECRETO DEL ESPEJO





Septiembre viene con un libro nuevo.
El secreto del espejo.

De nuevo dos historias entrelazadas. Un pasado y un presente. Porque me gustan las historias que unen el hoy con el ayer.
Una mujer joven huye de la esclavitud a la que ha sido sometida por los druidas. En su viaje llegará hasta las costas de Hispania, y recalará en Cesaraugusta, la ciudad romana que duerme todavía bajo los cimientos de Zaragoza.
En Zaragoza, Marga y Federico deberán investigar sobre un extraño espejo y sobre los restos de un mosáico aparecidos en una villa de la época imperial.

Quien haya leído El secreto del galeón reconocerá a Marga, a Federico. Y también a Carlos y Elena. Incluso al abuelo Nicolás.
Esta vez el secreto nos llevará hasta la leyenda que se esconde al otro lado del espejo de la madrastra de Blancanieves. Incluso al otro lado del río.

El autor de la cubierta y de las ilustraciones interiores es DAVID GUIRAO, que ha hecho una lectura muy hermosa del libro, y la ha plasmado en este enigmático personaje que nos lleva al pasado. A la colmena, a las abejas, a las teselas del mosáico. Maravillosa la obra de David, como siempre. Gracias también desde aquí.

El libro está publicado por Anaya. Gracias por seguir apostando por mis arqueólogos y sus asuntos familiares.

Que lo disfruten.

lunes, 1 de agosto de 2016








Os dejo el relato que escribí para HERADO DE ARAGÓN, para la serie de VIAJES POR ARAGÓN. Salió publicado el día 17 de julio de este año.



                                                         UN CUENTO CON TREN


Mi abuela vivió su infancia entre modernas estaciones de tren y viejos campos de remolacha y de azafrán. Mi bisabuelo era jefe de estación. De su primer destino, una aldea gallega, pasó a la capital. Y de allí al Central de Aragón, que discurría entre Sagunto y Calatayud. Le tocó dirigir la circulación del ferrocarril en Albentosa, en Caminreal y en Villafranca. 

Estaba en Caminreal cuando el accidente del tren correo número seis en Luco de Jiloca. Aquella tarde de junio había habido tormenta, y la recua de niños que había parido Agustina, mi bisabuela, estaban en la cocina, secándose las ropas en el hogar. Los pequeños habían estado jugando junto a las vías hasta que ya no quedó otro remedio que entrar. El tren correo se había detenido como de costumbre a su hora. Nadie se había apeado, solo unos cuantos hombres habían bajado para aliviarse. A las hijas del jefe de la estación les gustaba meterse entre los vagones y observar lo que hacían los desconocidos cuando todos se ponían de espaldas al tren. Ver hombres con levita que hacían lo mismo que su padre les movía a chanza, y jugaban a inventarse historias sobre ellos. 

Esa tarde había llovido ya mucho, y el cielo empezaba a tronar. Oscurecía y los relámpagos cortaban el cielo en líneas caprichosas. Las niñas habían salido a jugar, pero el ruido que venía desde la casa de las estrellas las había hecho regresar a la estación. Mi abuela llevaba las enaguas manchadas de barro y el pelo chipiado. Lloraba porque le daban miedo las tormentas. Había nacido en una corrala de Madrid, donde no se oían los truenos como en aquellos pueblos de Aragón a los que los habían destinado las deudas de su padre en la capital: el sueldo del ferrocarril desaparecía entre  largas piernas y bocas pintadas. 

Vieron el tren desde la ventana cerrada de la cocina. La lluvia convertía el humo de la locomotora en una capa viscosa que cubría vagones y ribazos. Todo era gris y negro aquella tarde. Hasta las sotanas y los birretes de los curas que bajaron del vagón de primera. Las niñas nunca habían visto hombres vestidos con faldas. Mi abuela se preguntó si llevarían enaguas como las suyas. Aplastaba la nariz en el cristal para verlos mejor. Todos fueron al otro lado del tren para hacer lo que todos los hombres, pero remangándose las faldas, como hacían ella y sus hermanas. El tren siguió su rumbo a pesar de la tormenta, y todo el mundo en la estación se echó a dormir. A la mañana siguiente, el telégrafo no dejó de sonar. 


-              ¿Qué pasa, qué pasa? –preguntaron al padre, que tenía la cara desencajada.
-              El tren correo, el que pasó ayer tarde con la tormenta, ha tenido un accidente. Hay cinco muertos. La riada se llevó el puente, y el tren no pudo frenar a tiempo. Una catástrofe.
A mi abuela le dio un escalofrío: esa noche había soñado con sotanas y birretes. 

Nunca supo que aquellos tres hombres ya no existían cuando soñó con ellos. Y con sus ropas sin botones.